Viaje al Viejo Mundo

Después de tantos años de enseñar francés, por fin estoy en Francia.

Todo comenzó hace algo más de un año, cuando por diversas razones decidí que quería salir del país. Desde entonces, fui a CampusFrance, aprovechando que tenían oficina en mi trabajo. Fue algo así como un año de molestar a Marcel, el encargado, con mil y una preguntas.

La preparación fue bastante radical:

  • Decirle adios a mi vida sentimental.
  • Ahorrar como nunca lo he hecho.
  • Empezar a preparar a mi mama, una persona bastante apegada a sus hijos, fue duro.
  • Hacer los mil y un papeles que exigían la universidad y la embajada.
  • Dejar a la gente que, ademas de mi familia, quiero.
  • Dejar esos muros verdes de mi ciudad.


Al principio, estaba demasiado escéptico acerca de la aceptación a la universidad. Fue mas fácil de lo que creía.
Luego, estaba el préstamo para el viaje. Mi mejor amigo lo facilitó todo.
Después estaba el tema de la visa. Casi sin preguntas me la dieron.

Y acá estoy, en el Viejo Mundo. En una ciudad que es muy parecida a la mía... bueno, en algunos aspectos.

Comenzar la travesía me parecía imposible, pero no es así. Después de recibir la visa, fueron largos los días para salir de mi país. Veía la fecha demasiado lejos. Todavía me parecía increíble. Había visto partir a tantos de mis estudiantes, que pensaba que mi día nunca llegaría. Veía a Francia como algo tan abstracto, que no era posible tocarla.. pero uno se engaña y el tiempo se viene encima. Llegó el día del viaje y me quedaron cosas por terminar.

Cuando el avión entró a territorio continental en Portugal

Comentarios

Entradas populares de este blog

A veces lo que más duele resulta ser lo mejor

La llegada

Canción.