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Viaje al Viejo Mundo (2)

Llegar de Medellín a Grenoble fue una larga travesía. Lunes 5 de septiembre. Planes del día: ir a motilarme. Encontrarme con mi familia. Ir al aeropuerto. Inconvenientes: como siempre, unos minutos más de sueño hacen una hora más de retraso. El vuelo salía a las 2:30 pm del aeropuerto José María Córdova. Vuelo internacional significa mínimo 3 horas antes en el aeropuerto. Hora estimada de llegada: 11:30 am. La mamá que le dio no sé qué el mismo día. La hermana que no ha salido de la casa. La tía que no llega y casi la deja el bus. Nada que no suceda en esos días en los que uno corre para todo lado. Total, todo se dio a pesar de esos sustos que le dan a uno que lo deje el avión (aún con horas de anticipación). El caso es que llegué tipo 11:40 am al aeropuerto. Filas: no había. Registro: inmediato. Peso de las maletas: empacadas con pesa: la de mano 10 kg exactos y la aforada 23 kg exactos. Resultó que podía traer otra maleta, pero más encarte hubiera sido en el tren a Grenoble...

Viaje al Viejo Mundo

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Después de tantos años de enseñar francés, por fin estoy en Francia. Todo comenzó hace algo más de un año, cuando por diversas razones decidí que quería salir del país. Desde entonces, fui a CampusFrance, aprovechando que tenían oficina en mi trabajo. Fue algo así como un año de molestar a Marcel, el encargado, con mil y una preguntas. La preparación fue bastante radical: Decirle adios a mi vida sentimental. Ahorrar como nunca lo he hecho. Empezar a preparar a mi mama, una persona bastante apegada a sus hijos, fue duro. Hacer los mil y un papeles que exigían la universidad y la embajada. Dejar a la gente que, ademas de mi familia, quiero. Dejar esos muros verdes de mi ciudad. Al principio, estaba demasiado escéptico acerca de la aceptación a la universidad. Fue mas fácil de lo que creía. Luego, estaba el préstamo para el viaje. Mi mejor amigo lo facilitó todo. Después estaba el tema de la visa. Casi sin preguntas me la dieron. Y acá estoy, en el Viejo Mundo. En una...

Estrenando casa, esperando cambio de vida

Ya casi, solo falta un paso. La visa, solo me falta la visa. Espero partir pronto para Francia. Mientras tanto, cambié de casa. Tengo una compañera de apartamento que está loca, es genial. De mi anterior apartamento, digamos que por fin me libré de alguien indeseable, lastimosamente a costa de alguien a quien aprecio mucho: mi primo. Y bueno, solo queda esperar a que me den la cita en la embajada y que me den la visa.

Un cuento viejo.

Un texto viejito, que escribí para una clase cuando estaba en la UdeA, de una de las materias que no era de mi carrera que más llegaron a interesarme (paradojas de la UdeA que no quiero recordar) El texto está tal cual, sin cambios. No quise pulir lo malo que haya podido escribir. Tiene toda la rabia del momento. Los nombres aquí incluidos, así como los hechos, sobra decir, no tienen que ser completamente ciertos ni completamente ficcionales. RUIDO DE DESECHOS Cayó al suelo y no hizo ningún tipo de ruido. La ciudad no permitía que ninguno de los cientos de miles de pequeños ruidos que llegaban a su suelo se escuchara. Se tenía conocimiento del ruido de estos desechos porque siempre se los llevaban por delante, pero no hacían nada para que fueran retirados de allí. Todos se excusaban en los “escobitas”, aquellas personas que trabajaban arduamente recogiendo lo que los otros tiraban sin compasión: “es para darles trabajo”, así se lavaban todos las manos. Aurelio llegó a este oficio por p...