Libros, mi eterno tormento

De un día de unión en Live 8, cero que así se llamaba...

Saturday, July 07, 2007

Justo hoy...
Current mood: depressed
Category: Life

Justo hoy, día de conciertos sobre la conciencia ecológica, me terminé de leer Angosta, de Héctor Abad Faciolince. Un libro en el que se habla de la contaminación de una ciudad, pero también de las almas que la habitan.

Lloré cuando terminé de leer el libro (incluso antes de terminarlo, incluso en este momento que escribo estas líneas) y me hace recordar las veces que he llorado con otros libros (Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez; Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie; La ciudad de todos los adioses, de César Alzate Várgas, entre muchos otros) Me acordé de Román (el personaje de La ciudad de todos los adioses), que tuvo su momento más feliz de la vida en la imaginación, escuchando una canción de Tormenta.. "Adios chico de mi barrio", cada vez que recuerdo eso me dan ganas de llorar.

Pero bueno, este post no es sobre ese libro, es sobre el primero, sobre Angosta. La podredumbre (que se está tratando de cambiar, pero con los gobernantes que tenemos no se puede lograr bastante) que está en todos lados, afecta hasta a los seres que crecieron en ella, pero que nunca se mezclaron con su esencia (como ando de metafísico... justamente yo que no creo en eso)

Si bien es cierto que la mayor parte del libro puede resultar una "normal" novela de esas que estamos acostumbrados a leer y olvidar, en ésta encontré algo que me hizo llorar: aunque los buenos seamos más, siempre los que tienen el capital van a ser poderosos, aunque sean menos, y harán hasta lo imposible por mantenerse ahí, sin un cambio que beneficie a todos, siempre practicarán aquello que llaman capitalismo salvaje. No quiero hacer un llamado a una insurrección, eso sería estúpido, lo único que puedo desear es que se cree la conciencia de una ciudadanía, donde importemos todos por igual sin miramientos de saldos bancarios. Si alguien tiene más que otro, que no se crea con el derecho a pasar por encima del resto de la humanidad, pero eso no debe ser así. El respeto es una cosa que no necesita de extractos bancarios. Tampoco tiene sentido que los que no tienen nada traten de quitarles a los que sí tienen, de ese modo solamente van a conseguir que se justifiquen las matanzas.

Definitivamente falta mucho para que seamos una sociedad con conciencia política. Nunca vamos a ser una sociedad de avanzada si hacemos cosas tan salvajes. Nunca vamos a ser noruegos si actuamos como franquistas. Lo entendió España, pero no esta estúpida América Latina...

Termino aquí porque ya me da rabia el solo pensar en que este texto no logrará cambiar nada.

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